Otra victoria momentánea contra la realidad aplastante
Ya te lo imaginas... ¿verdad? No hay que ser muy listo para acertarlo... ¿cierto? Estaba —más o menos— en mi "línea" ovolactovegetariana —mayoritariamente— saludable, motivado, esperanzado, dos semanas estable, sin comer casi nada ultraprocesado —solo se me coló un aperitivo compuesto por harina de maíz extrusionada, sin sal y horneada con aceite de oliva, pero no por ello saludable ni aceptable—. Pero hace tres días... se fue todo a la mierda. Lo previsible. Lo común. Lo probable. Sin novedad en el frente. Bienvenido al desierto —alimentario— de lo real. Vivimos en una sociedad y momento histórico donde no te puedes permitir un bajón anímico. Porque en el momento que se abra una vulnerabilidad en ti, la depredadora y destructiva industria alimentaria —junto con el resto de industrias y negocios mil— estará esperándote para ofrecerte su insaludable oferta tramposa, adictiva, muy perjudicial... con la única finalidad de monetizar tu vulnerabilidad y engancharte a sus mierdosos...