Las dos experiencias gastronómicas en Granada

Tras el final de la mudanza —que por primera vez en nuestra vida tuvo tiempo de sobra por delante, extendiéndose desde el 9 de junio hasta el 25 de julio— llegó el momento de la adaptación —recordar que mi mujer y yo ya estuvimos habitando un par de veces la misma vivienda familiar donde hemos terminado, aunque por motivos y con condiciones muy diferentes—. 

Mi mujer tomó la decisión más adecuada —como siempre hace—: pasar unos pocos días de vacaciones veraniegas. Así que reservó una habitación en el hotel Abades Nevada Palace de Granada, sito en la calle de la Sultana, 3. 

Llegamos el martes 28 de julio de 2026, después de recoger un Toyota Yaris rojo de alquiler en Alicante y viajar apenas tres horas y media, prácticamente en recto. El magnífico hotel es circular y está en el extrarradio, por tanto llegamos con gran facilidad y sin tener que meternos en Granada, aparcamos en el aparcamiento del hotel y durante los siguientes tres días de estancia nos movimos por el centro histórico con Uber y taxis. Evidentemente visité varias librerías —Inusual, El Tiempo Perdido, Picasso y Re-Read Granada— comprándome una interesante tanda reducida de libros nuevos y viejos. Pero lo interesante a efectos de este post fueron las dos experiencias gastronómicas que tuvimos.

La primera sucedió el miércoles 29 de julio de 2026 en el restaurante tetería Alhambra, sito en la Placeta Sillería, 7. Se trata de una calle peatonal en pleno centro, donde ofrecen una exquisita restauración marroquí. Teníamos pendiente probar la comida de Marruecos —con amplia variedad de platos vegetarianos deliciosos— y aunque mi mujer ya lo intentó una vez en Valencia, hace dos veranos, al final no pudimos ir. Así que teníamos esta experiencia gastronómica pendiente. Fue espectacular, pidiendo un menú degustación, donde predominaron las verduras variadas —en forma de tajín, plato tradicional magrebí—, los garbanzos —enteros y molidos, en forma de humus y falafel—, así como el cuscús —sémola de trigo duro— con verduras y especias. A destacar la gigantesca limonada casera con hierbabuena. Y el magnífico te final.




La segunda sucedió el jueves 30 de julio de 2026 en el restaurante vegetariano Raíces, sito en la Avenida Pablo Picasso, 30. Está considerado el restaurante vegetariano con más veteranía de Granada, pues abrió sus puertas por primera vez en 1982.




Pedimos el menú degustación —compuesto por cuatro platos— y lo disfrutamos mucho, destacando los dos segundos: unas albóndigas en salsa de tomate, así como unas espectaculares gyozas de verduras con curry.




Al quedarnos con hambre pedimos un menú del día para compartir y los dos platos que nos trajeron fueron una superdelicia sorprendente: de primero un risotto delicioso con puerros, el mejor que he probado en mi vida, y de segundo unas bolas de polenta —sémola de maíz— con un pisto repleto de verduras hasta arriba. Aunque lo más sorprendente y a destacar con diferencia es que tanto el arroz y la pasta como el pan siempre es integral.


Hoy hemos vuelto a "la línea": ensalada completa con trozos de manzana pelada; guisantes salteados con un poco de queso rallado; tortilla con cebolla y puerros; patatas hervidas con AOVE y ajo crudo.

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