El último invento de Nestlé en cereales para el desayuno

Evidentemente los llamados cereales para el desayuno son uno de los peores inventos de la industria alimentaria ultraprocesadora de materias primas comestibles. Pero no debería ser así, como acaba de evidenciar una de las empresas multinacionales de alimentos y bebidas más potentes y ubicuas del mundo: la suiza Nestlé.

Los cereales para el desayuno fueron inventados a principios del siglo XX como iniciativa de dos hermanos estadounidenses adventistas del séptimo día y adscritos a las corrientes de pensamiento naturistas, aunque no pertenecieron a ningún movimiento concreto —ni higienista ni naturista— a pesar de ser defensores de muchos de sus postulados: dieta ovolactovegetariana, ejercicio físico y enemas. Me refiero a los hermanos Kellogg. Como ya hablé del asunto en otro post, no me repetiré. Si te interesa saber más, acude aquí: 'Las extravagancias del doctor Kellogg en nombre de la salud'.

Ya desde los mismos hermanos citados que inventaron esta alternativa —con la intención de que fuera más saludable— a los desayunos estadounidenses clásicos, empezaron los problemas. Durante el desarrollo del siglo XX los copos de maíz iniciales pasaron a ser una amplia variedad de opciones totalmente insaludables, basadas en harinas ultraprocesadas de cereales y una cantidad desorbitada de azúcar añadido —que llega, en no pocas ocasiones, a rebasar el 30 %—.

Pero no por definición los cereales para el desayuno deberían ser una opción tan insaludable y por lo tanto, desaconsejada, especialmente para el sector más vulnerable de la población, proclive a su consumo: niños, adolescentes y jóvenes.

La última novedad de Nestlé es un claro ejemplo: SHREDDED WHEAT. Los encontré el otro día en Carrefour y decidí darle la oportunidad, para ver si eran creíbles.



Se trata de cereales para el desayuno con un solo ingrediente: harina integral de trigo al 100 %.


Aunque existen intentos parecidos a este, hasta el momento, al menos que yo conozca y haya probado, no hay mejor opción en mi opinión.

Lo importante de esta sorprendente novedad en cereales para el desayuno no es solo que esté compuesta por un solo ingrediente —lo más importante en realidad— sino que se pueda comer, es decir, que sea creíble de sabor y de textura, pues eso es lo que ofrecen el resto de cereales para el desayuno —tanto de la marca líder, Kellogg's, como del resto, incluyendo Nestlé—.


Los acabo de probar y la verdad es que me han sorprendido gratamente. Muy gratamente. Ha conseguido Nestlé inventar una estructura en forma de rejilla hilada que le aporta un crujido único si te los comes al natural. Lo que no entiendo es el sabor, pues también ha conseguido Nestlé que no sepa como suelen saber este tipo de productos, es decir, a paja.


Aunque lo mejor con diferencia en mi opinión es sumergirlos en leche entera: se reblandecen hasta quedar con una textura parecida a las galletas, pero lo significativo y a destacar es que la estructura enrejillada atrapa la leche en su interior y por tanto al moder cada cuadrado de cereal —que no se rompe ni deshace a menos que lo machaques con la cuchara a propósito y hasta siendo así cuesta de romper— te inunda la boca con leche, dándole un sabor y la sensación palatal como la de cualquier cereal para el desayuno, con la diferencia de estar comiendo únicamente harina de trigo integral.



Para hacer la comparación nutricional con la opción más parecida, pero claramente inferior a todos los niveles, utilizaré los conocidos Weetabix Original —que descubrí allá por 1994, un año antes de interesarme por la alimentación— de la empresa británica Weetabix Limited, que opera en el mercado como Weetabix Food Company.

SHREDDED WHEAT.

Energía: 363 kcal.

Grasas: 2,3 g.

Hidratos de carbono: 66,1 g.
De los cuales azúcares: 0,7 g.

Fibra: 14,2 g.

Proteínas: 12,5 g.

Sal: 0,05 g.

Weetabix Original.

Energía: 362 kcal.

Grasas: 2 g.

Hidratos de carbono: 69 g.
De los cuales azúcares: 4,2 g.

Fibra: 10 g.

Proteínas: 12 g.

Sal: 0,28 g.

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